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La hospitalidad

Alberto
Alberto
Ya hemos vuelto de nuestras vacaciones. Nos han encantado. Pero, lo que más, la hospitalidad en determinados sitios donde hemos dormido. Nos ha encantado la Chambre d’Hôtes “LE BOURG JOLY” en Rigny-Ussé. Tanto la señora mayor como su hija Fabienne estuvieron todo el tiempo pendiente de que no nos faltara de nada. La casa era preciosa y con una decoración sencilla pero muy bonita. Por cierto, todo limpísimo. El único inconveniente era que estaba en mitad del campo a 3 km del pueblo. Pero no supuso ningún problema ya que nos fuimos con las bicicletas al hotel de Rigny que también nos atendieron con muchísima amabilidad en la cena. Otro sitio espectacular fue el DOMAINE DE JOREAU con un enclave natural y paisajístico impresionante. Petra y Jörg, propietarios de la finca, fueron amabilísimos también con nosotros. El alojamiento era precioso y decorado con muchísimo gusto. Quizá el que menos nos ha gustado de todos los sitios fue el hotel de Chinon, pero nos dieron una habitación con una terracita exterior que mejoró mucha la estancia. En definitiva, una ruta preciosa cargada de Chateaux de la época Renacentista en la mayoría de los casos y llena de pequeños pueblos con un gran encanto.

Ya hemos vuelto de nuestras vacaciones. Nos han encantado. Pero, lo que más, la hospitalidad en determinados sitios donde hemos dormido. Nos ha encantado la Chambre d’Hôtes “LE BOURG JOLY” en Rigny-Ussé. Tanto la señora mayor como su hija Fabienne estuvieron todo el tiempo pendiente de que no nos faltara de nada. La casa era preciosa y con una decoración sencilla pero muy bonita. Por cierto, todo limpísimo. El único inconveniente era que estaba en mitad del campo a 3 km del pueblo. Pero no supuso ningún problema ya que nos fuimos con las bicicletas al hotel de Rigny que también nos atendieron con muchísima amabilidad en la cena. Otro sitio espectacular fue el DOMAINE DE JOREAU con un enclave natural y paisajístico impresionante. Petra y Jörg, propietarios de la finca, fueron amabilísimos también con nosotros. El alojamiento era precioso y decorado con muchísimo gusto. Quizá el que menos nos ha gustado de todos los sitios fue el hotel de Chinon, pero nos dieron una habitación con una terracita exterior que mejoró mucha la estancia.
En definitiva, una ruta preciosa cargada de Chateaux de la época Renacentista en la mayoría de los casos y llena de pequeños pueblos con un gran encanto.