Córdoba

  • 10 diciembre, 2012
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Córdoba

Tras tu llegada a Córdoba deberás dirigirte sin pérdida de tiempo a la fascinante Mezquita para entrar sin prisa ni rumbo en el laberinto de mármol, jaspe y granito. Después puedes pasear por las calles estrechas de la Judería hasta la Sinagoga y seguir por fuera de la muralla hacía el río para ver el Alcázar de los Reyes Cristianos; fue su residencia durante la Guerra de Granada, e Isabel recibió a Colón aquí para escuchar sus planes.

Sigues por el río con su noria de la Albolafia para encontrarte con el Puente Romano que lo cruzas hasta llegar a la Fortaleza de la Calahorra.

Para recuperar fuerzas nada mejor que entrar en una de sus muchas tabernas para una copa de vino de Montilla, un rabo de toro estofado o un salmorejo…